El ‘atractivo’ de Tony Blair en más de 700 páginas

'A Journey', de Tony Blair

'A Journey', de Tony Blair

Puedes estar a favor o en contra de él o sus ideas, pero no ser indiferente. Tony Blair es de esa clase de políticos que se ganan a la gente con una cualidad que define el carisma: la sinceridad o al menos su apariencia. Esa es la clave del enorme éxito que ha cosechado con el recién lanzamiento de su autobiografía ‘A Journey’.

Más de 700 páginas de relato sobre la política británica y mundial en primera persona y desde un punto de vista priveligiado. Al comenzar a leer las primeras páginas, el libro realmente engancha. El ex primer ministro del Reino Unido escribe en el mismo estilo que sus discursos. Es cercano y creíble. Te hace sentir de que él es una persona normal, como tu, a la que le pasan cosan extraordinarias.

Los medios se han centrado en lo que Blair dice sobre Irak o Gordon Brown. Es comprensible. Sin embargo, su libro no es tanto para descubrir hechos no revelados co o para descubrir, como pocas veces, qué es lo que se le pasa por la cabeza a un líder mundial cuando se convierte en tal.

¡Qué no te asuste el tamaño! Es de muy fácil lectura. Eso sí, por ahora, solo está en inglés.

Puedes adquirirlo en Amazon UK para que te llegue a España.

Ideas destacadas de Tzvetan Todorov

Acabo de leer un libro llamado El nuevo desorden mundial escrito allá por el año 2003 por Tzvetan Todorov, Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales y compatriota mío (es búlgaro igual que yo). En esta obra, pese ha estar enfocada en la guerra de Iraq en sus comienzos, he descubierto algunas ideas muy interesantes y, desde luego, muy válidas para el futuro de la política internacional, los valores por los que se mueve y la bases de unidad en la Unión Europea. Aquí les dejo algunas citas que me han parecido interesantes y destacables de este libro:

Un individuo puede creer que lleva una vida mucho más respetable que la de su vecino, pero, si vive en una democracia, no tiene derecho a imponer por la fuerza su modo de vida a los demás. El Estado garantiza la paz entre los ciudadanos, fijando un límite mínimo que no puede transgredirse (un límite que define el delito o el crimen), pero no formula ningún ideal que todo el mundo esté obligado a abrazar. En este sentido, la democracia no es un Estado ‘virtuoso’. (Página 39 y 40)

Pero el ideal de la democracia liberal tampoco supone aceptar resignadamente el mundo tal como es, ni limitarse a contemplar lo desde la serenidad. La democracia liberal se opone a la tiranía, aunque intenta combatirla por medios distintos a los de los neofundamentalistas*: denunciándola públicamente, negándose a reconocer la legitimidad de sus gobiernos, marginando a sus países del concierto de las naciones, o recurriendo a cualquier otra iniciativa diplomática, política o económica. (Página 41)

[...] Entre países, (el Estado) si bien no renuncia al uso de la fuerza, la usa para garantizar su intangibilidad o para proteger a sus ciudadanos o sus posesiones, en lugar de para imponer un orden ideal en todo el mundo. Aquí radica precisamente la diferencia entre una democracia y un Estado totalitario (o cualquier otra muestra de la combinación entre teología y política): las democracias recurren a la fuerzas armadas en legítima defensa, y los Estados totalitarios las utilizan para cambiar al resto del mundo. (Página 43)

[...] Hay algo todavía peor que un Estado malo, y es la ausencia de cualquier Estado. La anarquía es peor que la tiranía, ya que sustituye la arbitrariedad de uno por la arbitrariedad de todos. (Página 55)

Jean-Jacques Rousseau se encargó de acabar con sus frágiles ideales: “Entre hombres – escribió – vivimos en un estado civilizado y sometidos a las leyes, pero entre pueblos, cada cual goza de la libertad natural” (Obras completas, II). También asegura que las relaciones entre países siguen en estado salvaje, mientras que en cada país, en cambio, reina la civilización. Y el motivo es que dentro de cada territorio, los ciudadanos han renunciado al uso de la violencia, que han confiado al Estado que los engloba, mientras que los países, que no forman parte de un Estado universal, no conocen ninguna instancia en la que delegar su fuerza y por consiguiente se reservan su uso. (Página 83)

El desarme nunca ha garantizado la paz, puesto que algunos agresores solo entienden el lenguaje de la fuerza. Los Estados desarmados serían presa fácil de los que no hubieran renunciado aún al uso de las armas. (Página 102)

La democracia no es un estado ‘natural’, en el sentido de exigir la pertenencia de todos los ciudadanos a una categoría cualquiera (raza, religión, etc.), sino ‘contractual’. (Página 121)

Ficha del libro

Portada de El Nuevo Desorden MundialTítulo: El nuevo desorden mundial
Autor: Tzvetan Todorov
Páginas: 142
Editorial: Península
Colección: Quinteto
Escrito en: 2003
Año y lugar de edición: 2008, Barcelona

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Berlusconi… como Dios

Les cito un párrafo de un reciente artículo sobre los escándalos de Berlusconi publicado por John Hooper en The Guardian y visto por mí en el blog de Guerra Eterna.

According to an account in the newspaper La Repubblica, as the meeting was about to break up, Italy’s prime minister, who recently admitted he was “no saint”, asked his followers: “Have you heard the latest one about La D’Addario?” Egged on by their denials, he is reported to have added: “She says Berlusconi may not, in fact, be a saint. But he fucks like a god!”