“Nos encanta David Cameron. Sus políticas están haciendo grandes cosas por la integración europea”, así, con ironía, se expresa el vice decano de la Universidad de Maastricht (Holanda) Teun Dekker para The Guardian. El periódico con base en Londres ha dedicado uno de sus artículo a un nuevo fenómeno social provocado por la subida de las tasas universitarias en Reino Unido: el éxodo de estudiantes británicos hacía Europa en búsqueda de estudios superiores de calidad, en inglés y baratos.
En British students are learning that it pays to take their degree abroad el diario cuenta que existen más de 2.400 grados en Europa continental que se imparten en inglés y con un precio mucho más bajo. La media de las tasas en Reino Unido han subido hasta los 9.000 euros, mientras en países como Holanda o Bélgica estas no superan los 1.750 euros y en muchos casos son gratuitas.
La política del gobierno conservador británico de subir los precios de entrada a la universidad están haciendo que se bata el récord de ingleses que han salido del país para estudiar a fuera: más de 22.000 el pasado año. El artículo menciona a Holanda, Valencia y Milán como algunos de los centros más demandados.
Desde mi propia perspectiva
Yo mismo he estado durante el último año investigando sobre las posibilidades de realizar estudios universitarios más allá de España, especialmente en Europa. Mis ojos siempre han estado muy puestos en Holanda y Bélgica como los dos países más atractivos, por sus universidades de calidad y por su bajo precio. En Holanda además puedes vivir en el país sin tener la necesidad de decir ni una sola palabra en holandés, el inglés basta de sobra. Lo cual es un alivio.
Otros países como Suecia, Dinamarca o Finlandia también ofrecen estudios muy interesantes y una gran salida universitaria. En cualquier caso, lo más destacable es que existen alternativas europeas muy apetecibles. Normalmente se les critica a los británicos por ser ensimismados y hacer un drama cuando sus estudiantes salen a fuera. Sin embargo, ellos no son lo únicos. Lo mismo se podría aplicar a españoles, italiano o franceses. En Europa continental tenemos mayor tendencia a viajar, pero no más que para algunos meses (sea un Erasmus o un curso de idiomas). No nos planteamos seriamente estudiar en una universidad de otro país.
Está claro que no nos preparan para ello, existe un gran desconocimiento sobre el tema y en algunos casos ganas de poner trabas, pero se trataría de una de las mejores formas de aumentar la integración europea y prolongar la paz en nuestro continente.
Las distancias físicas son más cortas de lo que nos pensamos y los beneficios para nuestro futuro incalculables. Está en nuestras manos decidir.